Han llamado dos viejos a mi puerta,
son mayores pero conservan la sonrisa intacta
y las ganas de gritar también .
El tiempo no ha podido doblarlos,
unos se hizo Cristiano y
el Otro entonaba haikus en un
Monte perdido .
Sintieron la llamado por Lorca y Dylan Thomas.
A uno no le gustaba Maggie, ni su granja tampoco.
Al otro le gustaba Suzanne,
a uno no le gusta mirar al público y
el otro nos regala sonrisas.










