
Ayer aprendí que un loco te puede matar por un hueco en la acera,
que un amigo te puede vender por un polvo (o dos),
que tu quiosquero te deja tirado sin pestañear,
que tu camarero te puede escupir en la cerveza
porque no llega a fin de mes,
que los taxistas se rien de los peatones,
que las marujas mienten para herir,
que los presentadores tienen la cara de látex
y los candidatos son muñecotes,
que los modernos son muy retrógradas,
que tu casera te puede engañar con los recibos,
que Boy se escribe con B,
y que las madres son putas.
Hoy lo he vuelto a olvidar todo.








